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Piensa en Todo lo que es AMABLE

  • 19 jul
  • 2 min de lectura

Una cosa he demandado al Señor, ésta buscaré: que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y para inquirir en su templo. Salmo 27:4


Lo amable no es algo superficial, ni tampoco un simple sentimiento pasajero. En un mundo que constantemente llama mi atención hacia lo roto y lo feo, la Escritura dirige suavemente mi mirada hacia otro lugar. Me invita a volver a mirar, a descubrir lo que es amable, no ignorando la realidad, sino afirmando mi corazón en la belleza de Dios.


David no pidió primero respuestas; pidió la presencia de Dios. Contemplar la hermosura del Señor significa detenerme el tiempo suficiente para que mi corazón descanse en quien Él es. Significa elegir mirar más allá de las circunstancias y fijar mi atención en Su carácter: Su fidelidad, Su misericordia y Su cercanía.


Cuando pienso en todo lo que es amable, me doy cuenta de lo fácil que es concentrar mis pensamientos en lo que está mal. Los problemas exigen mi atención. El dolor habla con fuerza. El temor insiste en hacerse notar. Pero lo amable me invita a levantar la mirada y recordar que Dios sigue siendo hermoso, aun cuando la vida es difícil.


Hay algo sanador en la belleza de Dios. Fortalece mi alma. Suaviza mi corazón. Me recuerda que Dios no ha abandonado Su creación, ni tampoco me ha abandonado a mí.


Jesús mismo es la expresión perfecta de lo que es amable. No porque Su vida haya sido fácil, sino porque Su amor fue perfecto. Vio a las personas que otros pasaban por alto. Llevó esperanza donde había desesperación. Reveló la belleza de Dios por medio de Su compasión, Su verdad y Su gracia.


Pensar en todo lo que es amable no significa ignorar el sufrimiento; significa llevarlo a la presencia de un Dios hermoso. Le permite a mi corazón volver a respirar. Reorienta mis deseos. Me enseña a reconocer las huellas de Dios en lugares donde antes no las veía.


Así que hoy decido dónde fijaré mi mirada. Decido buscar la belleza de Dios. Decido permanecer en Su presencia en lugar de vivir apresurado. Decido buscarlo a Él. Y pienso en todo lo que es amable.


Preguntas para reflexionar

  • ¿Han dominado mis pensamientos el temor y la frustración, o la belleza de Dios?

  • ¿Dónde puedo ver hoy destellos de la hermosura de Dios en mi vida?

  • ¿Cómo puedo permanecer intencionalmente en la presencia de Dios hoy, en lugar de apresurarme y pasar de largo?


Oración

Señor, Tú eres hermoso en todos Tus caminos. Ayúdame a levantar la mirada de aquello que me abruma y a fijarla en Ti. Enséñame a permanecer en Tu presencia y a contemplar Tu belleza aun en las temporadas difíciles. Que mis pensamientos sean moldeados por quien Tú eres, y que Tu hermosura traiga paz y renovación a mi corazón. En el nombre de Jesús. Amén.


 
 
 

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