APRENDIENDO A CONFESAR CON HUMILDAD
- 22 mar
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Nehemías 9:13-17
“Descendiste también al monte Sinaí, y les hablaste desde el cielo, y les diste ordenanzas justas y leyes verdaderas, estatutos buenos y mandamientos. Les hiciste conocer Tu santo día de reposo, y les ordenaste preceptos, estatutos y leyes por mano de Moisés Tu siervo. Les diste pan del cielo para su hambre, y sacaste agua de la roca para su sed; y les dijiste que entraran a poseer la tierra que juraste darles. Pero ellos y nuestros padres actuaron con soberbia, endurecieron su cerviz y no escucharon Tus mandamientos. Rehusaron obedecer, y no se acordaron de Tus maravillas que hiciste entre ellos. Endurecieron su cerviz, y en su rebelión nombraron un líder para volver a su esclavitud. Pero Tú eres Dios pronto para perdonar, clemente y misericordioso, tardo para la ira, grande en misericordia, y no los abandonaste.”
Dios no retuvo Su bondad. Dio a los israelitas lo que era bueno, justo y verdadero. Les dio a conocer las cosas más santas. Sació su hambre y su sed. Cumplió Sus votos y les dio la tierra prometida.
Sin embargo, el pueblo endureció su corazón, rechazó Sus maravillas y eligió volver a una vida de esclavitud en un acto de rebelión.
Aun así, el Señor permaneció misericordioso. Su perdón brotó de Su propia naturaleza para mostrar Su gracia, misericordia y paciencia. No los abandonó, y tampoco nos abandona a nosotros.
PIENSA EN ESTAS COSAS
Dios no solo me perdona, sino que me da Su perdón para que yo pueda dárselo a otros. Si deseo Su gracia, misericordia, paciencia y bondad, entonces primero debo perdonar a los demás. Dios, en Su misericordia, ayudó a los israelitas y sigue ayudando a Su pueblo hoy.
Dios les dio a conocer Su santo día de reposo y bendice a Su pueblo mediante la obediencia al descanso del sábado, las ordenanzas justas, las leyes verdaderas, los buenos estatutos y Sus mandamientos.
Él es Dios, listo para perdonar, clemente y misericordioso, tardo para la ira, abundante en bondad. El perdón está en Su naturaleza. Él está esperando que yo lo busque hoy.
Oración: Señor, Tú ves mi corazón. Confieso que muchas veces me aferro al juicio y me cuesta perdonar. Enséñame a recordar cómo Tú me has perdonado, para que yo también pueda perdonar a otros. Llénme de Tu misericordia y bondad. Ayúdame a descansar en Tu perdón y a vivir desde su abundancia. En el nombre de Jesús, Amén.




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