DIOS HACE LLOVER SU GRACIA SOBRE MÍ
- 5 abr
- 2 Min. de lectura

Nehemías 9:18-21
“Aun cuando se hicieron un becerro de fundición y dijeron: ‘Este es tu dios que te sacó de Egipto’, y cometieron grandes provocaciones, con todo, por Tus muchas misericordias no los abandonaste en el desierto. La columna de nube no se apartó de ellos de día para guiarlos por el camino, ni la columna de fuego de noche para alumbrarles y mostrarles la senda. Les diste Tu buen Espíritu para instruirlos; no les negaste Tu maná, y les diste agua para su sed. Cuarenta años los sustentaste en el desierto; nada les faltó; sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies.”
Cuando reconozco a Dios como mi Señor, muchas cosas empiezan a tener sentido. Aun las decisiones necias que tomo sin Él no impiden Su amor por mí.
Cuando los israelitas se hicieron un becerro de fundición, claramente se apartaron del camino que Dios quería para ellos. Sin embargo, la compasión de Dios los encontró en su fracaso. Siguió guiándolos con nube y fuego, instruyéndolos por Su Espíritu, y proveyéndoles maná y agua cada día. Persistió en darles gracia, sosteniéndolos en el desierto.
PIENSA EN ESTAS COSAS
¿Hace Dios llover Su gracia sobre mí solo cuando actúo bien? La verdad es que Su cuidado continúa aun cuando me desvío. Necesito reconocer que Dios me está cuidando todo el tiempo. Me cuida cuando corro hacia Él, y me cuida cuando corro lejos de Él.
Como el Espíritu Santo habita en mi corazón, Él va donde yo voy. Si presto atención, puedo entender lo que me está diciendo. Si no escucho, no es porque Dios haya dejado de hablar, sino porque yo no le he prestado atención.
No pretendo ignorar al Espíritu Santo, pero las cosas de este mundo y los placeres de esta vida me distraen de escuchar. ¡Puedo buscarlo si decido hacerlo! Cuando aparto tiempo para encontrarme con el Señor, y priorizo la adoración, la Escritura y la comunión con Él por encima de citas menores, estoy mejor preparado para vivir bajo Su dirección y compartir lo que he recibido.
Oración: Señor, gracias porque Tu misericordia me persigue aun cuando me desvío. Perdóname por las veces que me aparté de Ti y no escuché. Instrúyeme por Tu Espíritu; abre mis oídos para oír y mi corazón para obedecer. Concédeme la disciplina de buscarte, leer Tu Palabra y caminar bajo Tu guía. Lléname de Tu gracia para que yo sea guiado solo a Ti. En el nombre de Jesús, en el nombre de Jesús, Amén.




Comentarios