EL ANUNCIO DE LOS ÁNGELES
- 17 dic 2025
- 2 Min. de lectura

EL ANUNCIO DE LOS ÁNGELES:
Buenas Nuevas de Gran Gozo
En esa misma región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, turnándose para cuidar su rebaño. Sucedió que un ángel del Señor se les apareció. La gloria del Señor los envolvió en su luz y se llenaron de temor. Pero el ángel dijo: «No tengan miedo. Miren que traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy ha nacido en la Ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían: «Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad». Cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: «Vamos a Belén, a ver esto que ha pasado y que el Señor nos ha dado a conocer». (Lucas 2:8-15)
Era una noche normal para los pastores: oscura, tranquila y rutinaria. Sin embargo, en un instante, el cielo rompió el silencio. La gloria del Señor los rodeó, y un ángel proclamó el mensaje más grandioso jamás pronunciado: «Les ha nacido un Salvador».
Dios pudo haber revelado el nacimiento de su Hijo a reyes o sacerdotes, pero en cambio eligió a humildes pastores, aquellos que vivían marginados y velaban en la noche. Su mensaje no era solo para los poderosos o privilegiados, sino para todos. El Mesías tan esperado había llegado, y su llegada traería una alegría que ninguna oscuridad podría vencer.
El anuncio del ángel transformó el miedo en fe y la noche en luz. El nacimiento del Salvador significó que la paz de Dios ya no estaba distante: estaba aquí, encarnada en un niño acostado en un pesebre. «Gloria a Dios en las alturas», cantaron los ángeles, declarando que el cielo y la tierra se habían unido en la persona de Jesús.
Este momento nos recuerda que el evangelio es personal: «Les ha nacido un Salvador». La buena noticia no es solo para el mundo, sino para cada uno de nosotros. Cuando recibimos esa verdad, el gozo llena el corazón y la adoración fluye libremente.
Al igual que los pastores, estamos llamados a escuchar, creer y caminar con fe. Dios todavía nos encuentra en momentos cotidianos y nos invita a presenciar su gloria.
Reflexiona:
¿Escucho el mensaje del ángel como personal : un Salvador nacido para mí ?
¿Cómo puedo compartir esta “buena noticia de gran gozo” con alguien hoy?
Señor, gracias por enviar al Salvador del mundo y por hacer de la buena noticia algo personal. Que mi corazón se llene del mismo gozo que sintieron los pastores aquella noche. Que tu paz reine en mí y tu gloria brille en mi vida. Amén.





Comentarios