ENTENDIENDO EL REFRESCAMIENTO DEL SEÑOR
- 15 mar
- 2 Min. de lectura

ENTENDIENDO EL REFRESCAMIENTO DEL SEÑOR
Efesios 1:3-6
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él en amor, habiéndonos predestinado para adopción como hijos por medio de Jesucristo para sí mismo, según el beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado.
Una oración que refresca me permitirá entender:
Su bendición: Si estoy esperando recibir una bendición de Dios, necesito entender que ya estoy bendecido. Porque Dios me aceptó en Cristo, he recibido toda bendición espiritual en los lugares celestiales: el don del Espíritu Santo, que sopla vida en mi alma y me da vida.
Su elección: Dios me escogió en Cristo antes de que yo naciera para que fuese santo y sin culpa delante de Él en amor. Me buscó para que lo siguiera y buscara Su perfecta voluntad en mi vida.
Su adopción: Dios deseó traerme a una relación con Él, adoptándome como Su hijo por medio de Jesucristo.
Su aceptación: En Cristo me acepta para alabanza de la gloria de Su gracia. ¡Cuánta gracia tuvo Dios para aceptarme como Su hijo!
PIENSA EN ESTAS COSAS
Lo que todas estas cosas tienen en común es Jesucristo. Si Jesús no morara en mí, yo no estaría bendecido, escogido, adoptado ni aceptado. Con Él, soy todo eso.
Piénsalo. Dios ya había decidido adoptar a Sus hijos antes de crearlos. Decidió y escogió hacerlos santos. Después de que fui creado, fui adoptado en Su familia, con el Espíritu Santo entrando en mi corazón como la promesa de mi salvación.
Por eso esta oración refresca: me recuerda quién soy en Cristo y reafirma el propósito de Dios para mi vida. Cuando reconozco Su propósito, mi deseo es buscarlo en todo y verlo seguir cumpliendo Su propósito en mí.
Oración: Señor, por favor continúa permitiéndome sentir Tu bendición cada día. Recuérdame que Tú eres mi Padre Celestial y que me escogiste para ser Tu hijo. ¡Déjame disfrutar la gloria de la gracia que mostraste al adoptarme! En el nombre de Jesús, Amén.




Comentarios