OTRA VEZ DIGO: REGOCÍJATE
- 9 mar
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OTRA VEZ DIGO: REGOCÍJATE
1 Samuel 2:1-5
Y Ana oró y dijo: “Mi corazón se regocija en el Señor; mi poder se exalta en el Señor. Sonrío ante mis enemigos, porque me regocijo en Tu salvación. Nadie es santo como el Señor; porque no hay ninguno fuera de Ti, ni hay roca como nuestro Dios. No habléis más con tanta soberbia; no salga arrogancia de vuestra boca; porque el Señor es Dios de conocimiento, y por Él son pesadas las acciones. Los arcos de los fuertes son quebrados, y los débiles se ciñen de poder. Los que estaban saciados se alquilan por pan, y los hambrientos dejan de tener hambre. Aun la estéril da a luz siete, y la que tenía muchos hijos se debilita.”
En el corazón de la oración que refresca está el regocijo. Cuando mi corazón se regocija, me descubro sonriendo a todos—amigos y desconocidos. ¿Por qué? Porque mi corazón no está enfocado en lo que piensan de mí; está enfocado en el Señor y en lo que Él ha hecho por mí. Me regocijo en la salvación que me ha dado.
También me regocijo en quien Él es. No hay nadie santo como el Señor, ni hay roca como nuestro Dios. No tengo razón para jactarme ni hablar con orgullo, porque el Señor pesa mis acciones.
El Señor se deleita en los quebrantados que no hablan con soberbia ni arrogancia. Los que tropiezan se ciñen de fuerza; los que creen que ya son fuertes quedan vacíos. Los que tenían hambre dejan de tener hambre, mientras que los que estaban llenos ahora tienen hambre. Su dependencia del Señor los ha sostenido.
PIENSA EN ESTAS COSAS
Cuando mi corazón se regocija, recibo fuerza al exaltar al Señor. Ana decidió enfocar su corazón en el Señor mediante la oración que refresca. Rechazó los pecados mortales del orgullo y la arrogancia y levantó al Señor por quien Él era para ella: su Salvador y su Roca.
Cuando involucro mi corazón en la oración que refresca, necesito hacer lo mismo. Si mi mente está en lugares altos pensando en lo que quiero hacer para Dios, no podré oírlo cuando me diga lo que Él quiere de mí.
Lo que Él quiere de mí ahora es lo mismo que recibió de Ana: un corazón regocijado y una oración enfocada en Él. ¿Está mi corazón listo para entregarle eso?
Oración: Señor, por favor bendice mi corazón, para que me enfoque en Ti y en lo que Tú quieres, en vez de lo que yo deseo darte. Oro para que mi regocijo y mi alabanza te bendigan y, a la vez, inspiren a los que me rodean a levantar el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús, Amén.




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